lunes, 2 de marzo de 2026

La experiencia arde

Y una vez más ella se envalentona dispuesta a demostrar al mundo y a ella misma que se equivoca.

Que sí está hecha para amar y para que la amen.

Que después de años descifrando mentes y leyendo corazones por fin alguien la leería a ella.

Eso pensaba.


Una vez más, el esfuerzo de salir de su zona de confort, el esfuerzo de fingir que le interesan las conversaciones banales, no había merecido la pena.

Y una vez más, la sensación de perder el tiempo la consumía.


Da igual que ella deje que su corazón lata al al ritmo que desee, incluso cuando es consciente de que cuantos más latidos por segundo, más dolor por días. 

Se cose en su corazón la frase “nunca más” bordada con sus propias venas. 

Ella sabe que no resistirá mucho, que remiendo sobre remiendo solo puede ser el fin.


¿Pensará ella que merece no amar y no ser amada?

A veces lo piensa y no es de extrañar porque la experiencia es una llama que no alumbra sino quemando.

Y su corazón está  a punto de arder.

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