A veces pienso lo bonito que tiene que ser estar enamorado y ser correspondido. Mirar a esa persona y saber que está contigo y que tu estas con él.
Hubo un pequeño segundo en el que yo pensé que había encontrado esa persona y que él me habría encontrado. Pero fue una mera ilusión.
Nunca fui suya y sé que él jamás fue mío.
Me da miedo volver a sufrir lo mismo que estoy sufriendo ahora, donde cada pensamiento está repleto de ti y no hay espacio para nada más. Fingir que estoy bien y que tu recuerdo ya no duele es un intento fallido de reponerme de la pérdida que mi corazón siente.
Todo queda eclipsado por las ganas que me dan a veces de escribirte.
Creía que esto había pasado, pero se ha abierto la posibilidad de compartir espacio contigo y aunque es dentro de unos meses y no sé cuánto espacio compartiremos, no puedo dejar de pensar en esa posibilidad, en cómo estarás, con quién estarás y sobre todo, si te acercarás a saludarme porque yo no tengo las fuerzas para hacerlo y si no lo haces creo que puedes provocarme aun más dolor del que ya siento.
A veces pienso ojalá no haberte conocido, ojalá hubiera quedado todo en esa noche. Te recordaría como a uno más, tal vez como el más divertido de todos, y ahora te recuerdo como el que más daño me ha hecho y al mismo tiempo al único al que he ¿querido? Sigo sin saber muy bien si te quise o no, o si te quiero o no. No lo sé. A veces creo que sí, que me enamoré, que realmente tuve un flechazo por ti y que en cuanto hablamos los dos caímos en la misma trampa. Incluso a veces pienso que tú también sentías algo más grande por mí que una mera atracción.
Saber lo que sentías por mi me hubiera evitado muchos quebraderos de cabeza. Deberías haber aceptado tus sentimientos, fueran cuales fueran y haber actuado acorde con ellos.
Pero siempre te has jactado de ser un alma libre.
Disfruta de tu libertad, porque de mí nunca más lo harás