miércoles, 12 de febrero de 2020

Otra vez aquí

Tengo los ojos hinchados y me pitan los oídos.
El otro día soñé contigo y me susurraste al oído que debía ser fuerte.
¿Acaso era una premonición?
¿Escribiste mi destino cuando apareciste?
Ahora pienso en ti y en cómo te fuiste.
Ahora pienso en ti y en cómo me rompiste  trozo a trozo, palmo a palmo.
Ahora pienso en cómo me desgarraste sin ningún remordimiento.
Cuando te fuiste no supe darme cuenta de qué significaba eso, pues aun te sentía.
¿Cómo iba a irse un alma pura?
¿Cómo iba a irse la mismísima Vida?
Pero no. La vida no se fue.
 La vida cambió, pero continuó.
Mi corazón supo volver a juntar las piezas, aprendió a latir de nuevo.
A veces me cuesta recordar tu rostro, pero es la memoria de tus gestos los
que me devuelven la Vida.
Es tu risa la que me transporta al Pasado.