sábado, 24 de enero de 2015

La mujer rana

Tantas ganas tenía de besarte que se me olvidó respirar.

Tantas ganas tenía de besarte que se me olvidó parpadear.

Tantas ganas tenía de besarte que no supe como detener el fuego que sentía en mi interior.

Tantas ganas tenía de besarte que lo único que pude hacer fue cerrar los ojos e imaginar que estabas a mi lado.

Tantas ganas tenía de besarte que no lo pude remediar.

Tantas ganas tenía de besarte que cuando por fin te encontraste a mi lado lo hice. Reuní un valor que creí inexistente y lo hice.

Tantas ganas tenia de besarte que te besé. Oh Dios, maldito deseo y malditas ganas de besarte, que cuando lo conseguí,  desapareciste de mi vista.

Maldito deseo y malditas ganas de besarte que cuando mis labios los tuyos besaron, mi cuerpo cambió.

Maldito deseo y malditas ganas de besarte que cuando mis labios los tuyos besaron me convertí en rana.

Y es que tú a mi no me querías y tus labios no querían tocar los míos, por eso como una triste despechada me convertí en rana. No pude conseguir tu amor y por ello nunca más volví a amar.