A veces no sabes a donde vas, sientes que te vas ahogar, pero luego encuentras en tu camino un cauce tranquilo que llega hasta el mar, donde creces y tienes libertad.
Hay momentos en el que ese mar está embravecido y otros en los que está tranquilo, pero siempre en movimiento.
Y te das cuenta que siempre es así...
Si la corriente no te arrastra te quedas estancada, como el agua, y toda la vida que llevas dentro desaparece.
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