miércoles, 15 de abril de 2020

CUANDO LA FICCIÓN ES TU REALIDAD


Como si de una guerra se tratara dejé todas mis cosas atrás y me dirigí hasta el único sitio que me parecía seguro: mi casa.

Pero de repente, todo aquello que daba por sentado se tambaleó, ya no había ningún  lugar seguro. El enemigo, tan minúsculo como mortal, estaba en todas partes.

Ya no podemos salir, aparte de quedarnos en casa, lo único que tenemos que hacer es soportar una carga psicológica aplastante. Al principio parecía fácil, incluso divertido, pero ahora los días pasan de forma inadvertida, como si formáramos parte del elenco del Día de la Marmota.

No hay forma de viajar ni de olvidar las cifras que penetran minuto a minuto en tu mente y que van haciendo mella en ti, sigilosa pero impasiblemente.

Y mientras algunos se refugian en un aplauso conjunto, yo encuentro mi oxígeno sumergiéndome en los universos de Brontë, de Orwell o de Márquez.

 Pero ni siquiera estos mundos superan la ficción de mi realidad.

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