Tengo los ojos hinchados y me pitan los oídos.
El otro día soñé contigo y me susurraste al oído que debía ser fuerte.
¿Acaso era una premonición?
¿Escribiste mi destino cuando apareciste?
Ahora pienso en ti y en cómo te fuiste.
Ahora pienso en ti y en cómo me rompiste trozo a trozo, palmo a palmo.
Ahora pienso en cómo me desgarraste sin ningún remordimiento.
Cuando te fuiste no supe darme cuenta de qué significaba eso, pues aun te sentía.
¿Cómo iba a irse un alma pura?
¿Cómo iba a irse la mismísima Vida?
Pero no. La vida no se fue.
La vida cambió, pero continuó.
Mi corazón supo volver a juntar las piezas, aprendió a latir de nuevo.
A veces me cuesta recordar tu rostro, pero es la memoria de tus gestos los
que me devuelven la Vida.
Es tu risa la que me transporta al Pasado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario