La coraza que siempre intentas dejarte puesta se camufla tanto con tu cuerpo que la llevas siempre contigo. Como si fuera parte de ti,
pero no lo es.
Entonces te das cuenta de que has cargado con un peso que tú mismo creaste, para evitar que esas partes tuyas tan horribles y que tanto te desagradan salgan a la luz.
Pero no.
Es imposible que esas partes no salgan a la luz, porque ellas son tú.
Fingir que no pasa nada, que todo te resbala, que aceptas de buena manera todo lo que te dicen también cansa. Cada vez las personas se acostumbran más a es forma de ser, que es tuya, sí, pero no te define ella únicamente.
Ver solo la parte negativa de las personas es horrible. Yo a veces lo hago, especialmente cuando me enfado con algunas de ellas, pero entonces recuerdo sus partes buenas. Esas partes que les dan luz, que les hacen ser tan especiales y únicos.
Entonces me pregunto,
¿verán ellos luz en mi? A veces parece que solo ven mi oscuridad y me obligan a reconocer que forma parte de mi ser.
Pero entonces recuerdo que también me conforma una parte de luz,
pues como todos,
somos luz y oscuridad.
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