Disfrutando de tu rostro. Así me encuentro.
Te busco y rebusco por todos los rincones hasta encontrarte y saciarme de ti, pero despacio, disfrutándote. Como si no hubiese mañana nos adentramos el uno en el otro, con miedo a perdernos en aquello que llamamos deseo. Jamás imaginé que sería capaz de encontrarte, de observarte, de tocarte, de besarte y de desearte.
¡Cómo es la Vida! Sabedora de todo, que te puso un día en mi camino sabiendo que algún día sucedería.
Helada ante tu imponente ser me encuentro mientras tú exploras mi cuerpo. Helada ante tu imponente ser me encuentro mientras tú exploras mi alma.
Y al fin llega el momento que tanto esperaba y juntos nos embarcamos en territorio desconocido, pero bendito territorio. Tan ansiado y deseado como cuando un náufrago ve tierra y pone los pies en ella.
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